jueves, 3 de marzo de 2016

Habla el silencio 
del ladrón de palabras,
de un transitar de pasos,
...un recurrir de ecos,
de huellas que se alejan...
del anhelo herido
de un alma encadenada.


©Isabela Casal 2016

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste,  apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en el recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.




José Angel Buesa

1 comentarios:

Bird Joss dijo...

Cuando se ama nunca es mucho o quizá poco para los demás, porque desde el silencio del corazón queda ese barómetro de emociones, en donde nunca encontramos su justa medida, ni una lógica que dictamine su intensidad.

Me parece una entrada super bonita y con bellas palabras entre lineas. Las tristezas que se las lleve el viento a saber donde.

Un abrazote.